Presumimos de tener y comprar productos de calidad amen de ser respetuosos con el medio, pero ¿es totalmente cierto?; Se está volviendo a rescatar el concepto de Obsolescencia Programada, es decir, que los productos tengan una vida útil limitada, en la sociedad que vivimos hoy en día el consumismo se está frenando, debido a la crisis por la que se está atravesando, entonces, ¿Qué quieren los clientes? ¿Comprar un producto que se encuentre a la última o por el contrario productos duraderos? ¿Pueden estos términos ir acompañados?

La sociedad se encuentra seducida por el marketing, pero ¿Hasta qué punto el cliente de hoy en día está dispuesto a comprar un producto nuevo o reparar el suyo?, el perfil de cliente está cambiando y va a tratar de retener sus bienes pudiéndolos reparar y alargar su vida. Esto supone una disminución de la producción, pero por el contrario ofrecer la posibilidad al cliente no de reemplazar su producto por otro nuevo sino de reparar el suyo se presenta como el nuevo reto de las organizaciones. Muchas organizaciones desde su comienzo apostaban por crear productos resistentes y duraderos, como el caso de la bombilla de Livermore-California, esto suponía unas ventas altas al comienzo de la producción pero que disminuían con el tiempo, a la larga se traducía en estancamiento económico, por lo tanto se introdujo la idea de crear productos con un ciclo de vida limitado, de tal modo que el cliente en un momento dado se vería obligado a reemplazar y comprar otro producto, es la idea del “comprar-usar-comprar” en contra de crear productos longevos como propósito de los cuerpos técnicos de producción, por lo que la calidad de los productos de hoy en día puede ser mejorable sabedores de que se han creado productos duraderos pero que económicamente no son tan rentables, por lo que surge el paradigma sobre la idea de crear productos mejores en detrimento de las ventas, o continuar con esta ola derrochista.

Sin duda esta producción genera un despilfarro difícilmente controlable en un contexto industrial que dice ser respetuoso con el medio ambiente, con este nuevo se trabaja a dos niveles, el técnico y el biológico, creado por Michael Braungart y William McDonough el enfoque del “Cradle to Cardle” (De la cuna a la cuna), se basa en reducir a la mínima parte el impacto sobre el medio ambiente mediante la filosofía reducir, reutilizar y reciclar, es decir waste=food; Se trabaja a dos niveles, por un lado tenemos la idea del ciclo técnico del producto (cadena de producción) que empieza a crear una conciencia fuerte mediante certificaciones con FSC o LEED (Leadership in Energy & Environmental Design), pero por otro lado encontramos la idea del ciclo biológico del producto, es decir, una vez usado donde va a parar y que tratamiento va a tener, estamos hablando de reutilizar este despilfarro para crear o el mismo producto o uno nuevo.

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Con esta base, actualmente se comienza a hablar del Decrecimiento como forma de vida sostenible, este concepto se basa en un enfoque más antropológico de tal modo que enfrenta desarrollo y sostenibilidad tratándolos como antagonistas, y pone de manifiesto la escasez de recursos como foco de la lucha sobre la sostenibilidad, viendo cómo inalcanzable  un mundo occidentalizado donde a fecha de hoy el 85% de los recursos están siendo  consumidos por el 20% de la población mundial. Sin duda se apunta como el nuevo desafio tanto para organizaciones como para el conjunto de la sociedad.

Autor: Rodrigo González González

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