Continuando con la descripción que la metodología AMFE aporta, tras la primera entrada (que puedes leer aquí), a continuación me gustaría enunciar los que bajo mi propia experiencia, aportan un gran valor añadido a la propia esencia tanto del grupo de trabajo como de la empresa en sí misma.

 5. Genera un histórico de fallos y su resolución

En algunas empresas, parte del histórico de los productos que se ha desarrollado se pierde porque no hay un sistema que lo recoja. Muchas veces, este conocimiento lo poseen los miembros con más experiencia de la empresa, de forma que cuando estas personas dejan la compañía, gran parte del conocimiento se va con ellos.

El AMFE ayuda a recoger parte de esa experiencia, de ese conocimiento, en un único documento, y recoge también los problemas que hubo a la hora de desarrollar esos productos y qué se hizo para solucionarlos, qué riesgos se decidió asumir.

De esta forma, al iniciar el desarrollo de un sistema similar, se partirá ya de un conocimiento previo que nos ayudará a iniciar el diseño con unas pautas que tiendan a evitar problemas del pasado.

6. Reduce el tiempo de adaptación de nuevos miembros del equipo

Esta reducción es una consecuencia del histórico generado en su realización. Los nuevos miembros del equipo han de ponerse al día con el producto y sus potenciales problemas, por lo que han de revisar información en diferentes archivos y formatos. El AMFE proporciona parte de esa información en un único documento, de forma que es mucho más sencillo y rápido el recoger ese conocimiento.

 

06. Team 300

 

7. Cataliza la comunicación entre departamentos

La comunicación, el trasvase de conocimiento, entre diferentes departamentos de la empresa es una potente herramienta que permite madurar y mejorar el sistema objeto de desarrollo.

Lamentablemente, la experiencia nos muestra que, en demasiadas ocasiones, esto no se produce, y los departamentos tienden a no divulgar su conocimiento, generando una especie de competición dentro de la misma compañía.

Hay que tener presente que, dentro de la misma empresa, todos nos encontramos en el mismo barco y que, el triunfo o fracaso del sistema será el triunfo o fracaso de toda la compañía.

Es por esto que el AMFE procura abrir vías de comunicación entre diferentes departamentos, trabajando juntos, mano a mano, en su ejecución, aportando la experiencia de todos los miembros en busca de una finalidad común: madurar el sistema en el menor tiempo y al menor coste posible.

8. El equipo comienza a pensar “out of the box”

Cuando el AMFE se combina con técnicas de creatividad (brainstorming, dinámicas grupales….) se consigue que los participantes se sientan cómodos aportando todo tipo de ideas, sin miedo a que puedan ser vistas como alocadas o fuera de lugar.

Es importante darse cuenta de que la exposición de ideas alocadas, en muchas ocasiones, es la chispa que permite la generación de ideas y soluciones novedosas en cuanto a diseño o protección del sistema ante potenciales fallos y al menor coste.

www.amfe.es

Autor: Manu Alvarez



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