Hace un par de semanas llegó a mi poder un libro sobre marrones en el puesto de trabajo que me sacó una sonrisa, sobre todo por lo que se asemeja a la realidad, una vez te desprendes de toda la ironía y sarcasmo que tiene. Es el típico texto que lleva décadas rondando por la red, y que un buen día llega a tus manos, y por puro aburrimiento se te ocurre leerlo.

Para poder escribir un poco sobre su contenido, he intentado buscar el autor o la fuente original del mismo, y parece que el texto original se escribió en 1994 por un grupo de personas bajo el seudónimo de “Brown Group” (Grupo de Estudio del Marrón), y aunque parece simular ser originalmente de habla inglesa, en realidad no hemos encontrado el texto en inglés en ningún sitio ni tampoco las palabras usadas en inglés tienen sentido en ese idioma, por lo que asumiremos que el texto en español es el original.

En la actualidad, más de 25 años después, en la era del mundo online y el teletrabajo en el que se han convertido las ya casi obsoletas oficinas de los años 90, parece que el texto sigue teniendo plena vigencia. Existen decenas de webs en internet donde se han ido publicando diferentes versiones del texto y con diferentes formatos, modificaciones, ampliaciones… tanto que es imposible saber cuál era el texto original y cuál es la parte añadida.

Si os queréis animar a leerlo, os dejamos a continuación un enlace a una versión del libro, y para los más perezosos, os copiamos un (muy) breve extracto sobre su contenido en las siguientes lineas:

Un marrón “brown” es todo aquel trabajo que nadie desea realizar.

En general, los marrones se reconocen inmediatamente, pero por si el lector es aún novato en estas lides y tiene dificultades en reconocerlos, se dan a continuación algunas pistas. Por regla general, la introducción del marrón suele llevarse a cabo por medio de frases del estilo de: “Oye, tú no tienes nada urgente que hacer, ¿verdad?” o “Mira, ha surgido una cosa que hay que resolver esta misma tarde”.

El browner es aquel sujeto que, por las características de su puesto (o de su forma de ser, que hay de todo) asigna marrones a los demás. Cualquier persona que consciente o inconscientemente te suelte un marrón adquiere automáticamente la categoría de browner. No debe odiarse en exceso al browner, ya que él, a su vez, suele tener otros browners por encima que generan los marrones que él se limita a reasignar.

El brown dispatcher es un tipo especial de browner, cuya función es la asignación periódica y sistemática de marrones. El brown dispatcher, a veces conocido como Jefe de Proyecto, se caracteriza por sufrir de una personalidad inestable y tornadiza que le hace cambiar de parecer con frecuencia, suprimiendo los marrones asignados y/o reemplazándolos por otros si cabe aún más inútiles.

Se denomina browned a todo sujeto al que acaba de caerle encima un marrón. Todo el mundo es vulnerable a verse enmarronado.

 

Descargar:

(PDF, 16 páginas)

La de arriba es una de las versiones que hay del texto, aunque también podréis encontrar muchas otras versiones en las redes, con un contenido más amplio (aunque en mi opinión, lo bueno, si breve, dos veces bueno).



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