Al finalizar el año, es un buen momento para hacer balance, de hecho las empresas hacen muchos tipos de balances aprovechando el fin de año (balance de situación, balance de proyectos realizados, cumplimiento de objetivos, revisión del plan estratégico, incremento de ventas, etc.) De igual manera, las empresas que tiene implantado un Sistema de Gestión de la Calidad, acostumbran a hacer coincidir el final de año con la famosa (y temida por algunos) REVISIÓN POR LA DIRECCIÓN.

¿Cuántos de nosotros al ver que se acerca este inevitable momento nos hemos imaginado alguna de las siguientes situaciones?

En realidad la Revisión por la Dirección debería plantearse como la culminación de una etapa en la cual hemos intentado ser mejores cada día y poner los medios para afianzar los cambios que hemos propuesto dentro de la empresa, debería ser considerada como el momento para evaluar todo lo que hemos hecho hasta ahora y proyectar de cara al futuro qué cosas queremos hacer y si es necesario, reconducir alguna de las políticas que no hayan tenido éxito.

Para ello es necesario que todas las personas se sientan con la capacidad de aportar ideas durante este proceso, pero corresponde a la Alta Dirección el análisis y la toma de decisiones sobre el rumbo que debe tomar la empresa a corto, mediano y largo plazo, es decir, encajar todas las piezas del rompecabezas haciendo valer la imagen global que tiene de la empresa.

Antes de seguir en nuestro análisis, tal vez sea necesario recordar en qué consiste la Revisión por la Dirección. Este proceso es una parte vital de todo Sistema de Gestión, por lo que debe ser planificada y realizarse al menos una vez al año. El hecho que sea planificada implica que, como Directivos, no podemos esperar al último momento para solicitar a nuestros responsables toda la información necesaria para elaborar el informe, la maquinaria de la revisión debe estar siempre a punto y no debe detenerse nunca.

Analizando el estado actual del Sistema de Gestión

Es importante que sepamos qué información debemos recabar y qué aspectos debemos analizar cuando realizamos la Revisión por la Dirección. A continuación os presento un listado de imprescindibles sobre los cuales podéis basar vuestro informe.

  • – Resultados de las AUDITORÍAS INTERNAS realizadas.
  • – Resultados del Grado de SATISFACCIÓN DEL CLIENTE (encuestas, fidelización de clientes, número de reclamaciones, etc.).
  • – Resultados de los INDICADORES DE PROCESOS.
  • – Estado de las NO CONFORMIDADES, ACCIONES CORRECTIVAS, ACCIONES PREVENTIVAS y OPCIONES DE MEJORA.
  • – Estado de las ACCIONES PLANIFICADAS EN REVISIONES ANTERIORES.
  • – CAMBIOS EN LA ORGANIZACIÓN O EN SU ENTORNO que afecten o puedan afectar al Sistema de Gestión.
  • – RECOMENDACIONES de empleados o partes interesadas PARA LA MEJORA CONTINUA.

Finalizando el año: Ciclo PDCA para la mejora continua

En el ciclo de mejora continua (planificar, hacer, revisar y actuar), cuando nos encontramos en un momento en donde PLANIFICAR resulta tan importante como que significa la diferencia entre poder o no HACER, tal vez debamos detenernos un momento para poder REVISAR cuál ha sido el resultado de nuestras acciones hasta ahora y ser lo suficientemente coherentes para ACTUAR en su justa medida.

Espero que este artículo os haya servido para emprender con ánimo la tarea que seguramente deberemos iniciar durante el próximo mes y que también sirva para tener algunos conceptos un poco más claros, cosa que os permitirá que no os dejéis ningún aspecto importante por valorar.

Autor: Miguel Sánchez Araujo

Enlace del autor: http://enginyeriaiconsultoria.blogspot.com.es/2012/11/es-hora-de-hacer-revision-por-la.html



Comentarios

  1. Que importante es la dirección y su implicación para la conciención de la calidad como un modo de trabajo diario, tan neceserio en algunas empresas y conseguir la excelencia, pero a día de hoy no se cuál es el grado de implicación de la dirección sobre este tema…

    • Hola Rodrigo, la verdad es que direcciones implicadas y no implicadas existen en todos lados. La labor de los consultores muchas veces es aprovechar cualquiera de las razones que pueda motivar a la Dirección General a implantar un SGC para hacerles ver que son muchos los beneficios, cuantitativos y cualitativos que pueden obtenerse de dicha implantación.

      Una vez un colega me dijo, la implicación de la Alta Dirección en la implantación de un SGC puede asemejarse a la que tiene un adicto para dejar su adicción; inialmente los motivos pueden ser externos (hacerlo por el bienestar de otros), pero a fin de cuentas, si la Dirección no establece motivos internos para realizar la implantación, dicho SGC está condenado al fracaso.


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