Hay viajes que te cambian la vida, ya no sólo por la experiencia que supone visitar lugares nuevos, sino por la perspectiva global que te aportan. Formamos parte de un planeta en el que cada país tiene sus reglas, y cada persona vive según las costumbres que le impone su entorno, sin embargo si realmente queremos entender cómo funciona el gran juego del mundo, debemos derribar barreras mentales y abrirnos a nuevas ideas, desechando los prejuicios y entendiendo que hay otras formas de vivir diferentes a la nuestra, y no por ello mejores ni peores.

Tras dos semanas en las calles de Shanghai y Pekín, visitando empresas y aprendiendo sobre su estilo de vida, te das cuenta de que lo que se dice en occidente sobre China es bastante cierto, aunque por otra parte, hay otras cosas que no se cuentan. Generalmente, sólo nos llegan las malas noticias y las exageraciones, pero la realidad va mucho más allá, China y Europa tienen más cosas en común de lo que imaginamos, y cuanto antes comprendamos su cultura y su estilo de vida, antes podremos darnos cuenta de que el futuro está en la colaboración mutua.

· Cultura y sociedad

Para conocer la realidad de un país hay que conocer antes a sus gentes, y en China no hay una sola realidad, hay muchas. Comparado con occidente, China es un país de contrastes, empezando por las diferencias sociales: Mientras que en las grandes ciudades el nivel de vida medio es similar al europeo, en los pueblos del interior el número de pobres es mucho mayor, además existen grandes desigualdades en el reparto de la riqueza dentro de las propias regiones. A pesar de esto, hay que puntualizar que la situación actual es considerablemente mejor que la del siglo pasado, ya que en 1980 vivía en condiciones de pobreza extrema un 97,8% de la población, mientras que este porcentaje se ha reducido a un 36% en 2005. Las reformas efectuadas las últimas décadas están ayudando a crear una nueva clase media consolidada, aun así queda bastante por mejorar en este ámbito.

Respecto a la forma de vivir de los habitantes, la cultura china está muy influenciada por el confucionismo, bajo el principio de “bondad y cortesía” que dice que hay que sacar lo mejor de uno mismo en las relaciones interpersonales, viven en un ambiente donde hay que trabajar duro para salir adelante y tener paciencia. En la ciudad se siente  que la gente es muy respetuosa, no hay robos ni vandalismo y en la rutina diaria se le da mucha importancia a mantener una red de amistades en la que poder confiar. Como curiosidad, en el transporte público las personas con gripe se ponen una mascarilla en la boca para evitar contagiar a los demás -quizá deberíamos plantearnos hacer lo mismo en España-. En cuanto a la comida, no tiene nada que ver con los restaurantes chinos europeos. Se usa mucho la soja, el tofu, arroz blanco, pasta de arroz, verdura y sopas. Casi todo es muy picante y no existen los postres. Los sabores son muy diferentes a los que estamos acostumbrados en España y por lo general cuesta acostumbrarse.

Otro tema del que hay que hablar es del papel que tiene el gobierno en la sociedad china. No es desconocido que allí los medios de comunicación están controlados, existiendo más de ocho canales de televisión pública, uno de ellos en inglés y otro en español, y varios más privados, aunque también bajo control estatal. Del mismo modo, es muy difícil acceder a algunas páginas web como Facebook o Twitter. Por otra parte, el gobierno también controla a las empresas y tiene un gran poder de influencia en todos los ámbitos.

· Infraestructuras

En China todo es a lo grande. Solamente en Shanghai viven más de 20 millones de personas, y más de 1.300 millones en todo el país. En 2025 se espera que haya más de 221 ciudades con más de un millón de habitantes, en comparación, Europa sólo tiene 35 ciudades así. Es por eso que lo habitual en Shanghai es ver rascacielos de oficinas, bloques de viviendas de 25 pisos y carreteras elevadas de 8 carriles por encima de más carreteras, que cuando se cruzan dan lugar a impresionantes escalestrics de hasta cinco niveles de altura, lo cual sumado al tráfico caótico da genera descomunales en las horas punta.

El crecimiento de la economía en las últimas décadas ha producido mejoras incesantes en las infraestructuras de un país cuyos habitantes perciben cono bonito a lo grande y rápido. Todos estos cambios han dado lugar a colosales obras de ingeniería, como su tren de alta velocidad que permite unir Shanghai con Pekín en cinco horas a 300km/h. o la ampliación del puerto de Shanghai, con un tráfico de contenedores que superó los 30 millones de TEUs en 2011, multiplicando por siete a los 4,2 millones del puerto de Valencia, el mayor de España. En resumen, las obras de construcción y ampliación parecen no tener fin.

Los asuntos de medio ambiente son la tarea pendiente de China: A pesar del amplio uso del transporte público, bicicletas y motos eléctricas, algunos días la contaminación hace imposible diferenciar entre nubes y humo, produciendo un ambiente gris que junto al frío, te anima a quedarte en casa y no salir a la calle. Además, en los alrededores de las ciudades se mezclan de forma aparentemente aleatoria -y poco higiénica- las zonas cultivadas con carreteras, líneas de alta tensión y canales contaminados. Ante este panorama, la preocupación social ha presionado al gobierno para que empiece a prohibir la implantación de industrias contaminantes e incentive las energías verdes y ecológicas. Después de todo, la filosofía china dice que “nada es imposible… en todo caso inconveniente”.

· Economía y empleo

En los últimos 30 años la economía china se ha multiplicado por 30, creciendo a un ritmo medio de un 10% anual, esto supone el mayor crecimiento económico mundial, y ha convertido a China en la segunda potencia económica del planeta, por detrás de Estados Unidos. La causa de este cambio han sido una serie de reformas realizadas a partir de los años 80 que dejaron atrás un país principalmente rural con una economía planificada para convertirlo en una economía de mercado donde se incentivó en su momento la inversión exterior y la mano de obra barata. Actualmente, tras tres décadas de reformas se ha conseguido llegar a una tasa de desempleo del 4%, mejorando el nivel de vida de los ciudadanos y disminuyendo drásticamente la pobreza. Hoy en día China ya no es el país donde más barato se produce, dado que las condiciones laborales han mejorado en los últimos años y los sueldos crecen al mismo ritmo que la economía. Por contra, aun quedan muchos temas por mejorar, existiendo todavía unos altos niveles de corrupción, leyes ambiguas o mal aplicadas, diferencias en las tasas según la región y ventajas para las clases ricas, donde tener dinero se traduce en poder.

Con este panorama, China ofrece muchas oportunidades tanto para trabajar, como para fabricar y vender productos. Según el dueño, existen cuatro tipos de empresas: públicas, privadas locales, privadas extranjeras y join venture. Siendo extranjero, se puede optar por crear una join venture con un socio chino o establecerse en solitario. Además existen tres tipos de sectores catalogados según el gobierno chino para la inversión extranjera: los sectores prohibidos donde ningún extranjero puede invertir, los restringidos donde debes invertir con un socio chino a partes iguales y los incentivados donde el gobierno te ayuda a realizar inversiones. A pesar de todo hay que andar con mucho cuidado: Según los consejos de varios expertos y gestores de empresas implantadas allí, las join ventures están altamente desaconsejadas dado el amplio historial de fracasos que han dado, ya que aunque en un principio pueda parecer que has encontrado el socio chino ideal con el que hacer negocios, muchas veces ocurre que “el verdadero negocio de tu socio eres tú”, dándose casos de robos de tecnología, imitaciones del producto original, problemas al tomar decisiones, etc. Actualmente para evitar problemas la mayoría de empresas extranjeras se establecen en solitario siempre que es posible.

Otros factores al tener en cuenta al establecer tu empresa en China es la localización, dado que cada región tiene características y reglas distintas. También se aconseja tener muy claro el objetivo de la implantación en el país, estar informado de la regulación aplicable y conseguir contactos fiables que te ayuden a implantarte. Además, hay que prestar atención a cuáles van a ser tus proveedores y con quién vas a trabajar, ya que es muy habitual el regateo de precios aunque el contrato esté ya firmado y algunas empresas incumplen sistemáticamente con los tiempos de entrega y la calidad convenida de sus productos. Por último, una vez tomada la decisión hay que tener paciencia y ser consciente de que para implantar completamente la compañía hay que mirar a medio plazo: son necesarios varios años de gestiones, y obtener beneficios en China es una tarea que lleva bastante tiempo.

En cuanto a trabajar en China siendo extranjero, es una opción a tener en cuenta, pero hay que informarse bien. Durante el curso de “Cómo hacer negocios en China” que realizamos en Shanghai International Studies University se recalcó que el país necesita empleados cualificados, y a pesar de formar a más ingenieros anualmente que todo Estados Unidos, en los próximos años se seguirá requiriendo de personal cualificado extranjero para gestionar las empresas. Es por esto que teniendo la cualificación necesaria se pueden obtener salarios superiores a los españoles, lo cual traducido al nivel de vida chino supone ser prácticamente rico. (Hablando de cifras, a finales de 2011 un operario chino sin estudios ganaba unos 200€/mes netos, un chino recién licenciado en torno a 800€/mes y si tiene experiencia hasta 1.700€/mes. Un extranjero en china recién licenciado sin experiencia puede ganar unos 1.000€/mes y con experiencia en un puesto de responsabilidad ganaría más de 5.000€/mes, lo que el China es muchísimo dinero). En cuanto a las condiciones laborales, la ley establece una jornada de 8 horas diarias, 5 días a la semana y 11 días de vacaciones por año.

En resumen, se necesitan buenos gestores e ingenieros para trabajar, pero es importante fijar el contrato con la empresa antes de viajar al país y prestar atención a las condiciones de seguro médico, alquiler de vivienda y otros detalles. Además, es necesario un buen nivel de inglés y conocimientos básicos de mandarín hablado.

· Futuro

China no es tan diferente a occidente como podría parecer, aunque es cierto que tiene una visión y un modelo de desarrollo distinto al occidental. Por el momento, ha conseguido situarse en el segundo puesto en PIB mundial, y todo parece indicar que le queda mucho camino por delante. Por contra, hay gente que duda de que el crecimiento del país sea sostenible a largo plazo , pero aun con todo el potencial de China es incuestionable y las mejoras en todos los ámbitos parece que conseguirán su objetivo de crear un país completamente desarrollado, dejando de ser visto por el exterior como un lugar con mano de obra barata y logrando llegar a ser capaz de ofrecer calidad tanto para sus productos como para la vida de sus habitantes.

Autor: Jorge Jimeno Bernal
Grupo PDCA Home.



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