Buscando recortar tiempo y recursos en los proyectos surge la idea de Metodologías ágiles, destacan como metodologías de gestión de proyectos PMBOK y PRINCE2, desde el conocimiento de un producto a lanzar al mercado se establecen una serie de pautas durante el tiempo que determinan estudios para requerimientos y funcionalidades, marcando hitos clave, su objetivo final es poder llegar a la meta habiendo superado los limites monetarios y temporales establecidos, así como conseguir una calidad de producto final optima. Estas metodologías han conseguido beneficios importantes en cierre de proyectos cumpliendo en plazos y dando un balance positivo a la cuenta de resultados. Existen ciertos inconvenientes que pueden delimitar que el proyecto sea infructuoso:

1- como que lidere el proyecto una persona sin conocimientos técnicos, siguiendo un plan ya marcado del que no salirse y la utilización de herramientas clave para gestionar proyectos como el diagrama de Gantt pero que no genere un valor añadido.

2- un proyecto que tenga una previsión que se dilate en el tiempo, crear una estrategia fija puede provocar que el producto no se adecue a lo fijado por el cliente, por tanto hay que contar con los imprevistos y la incertidumbre “del que pasara” y generar diferentes escenarios pudiendo modificar el todo momento las características de producto y flexibizar el proyecto en función de los peligros que podamos encontrarnos. Adaptarse y tomar decisiones con rapidez provocará conseguir el objetivo buscado.

 El uso de metodologías ágiles establece que hay que mantener ciertos criterios para poder avanzar el proyecto, es decir, estas metodologías se basan sobre unos pilares que crean un estilo propio:

–    creer en las personas que participan en el proyecto y en aquellas que pueden aportar ideas innovadoras o de valor, aquel proyecto que no cumpla esta regla fracasara estrepitosamente. Favorecer la motivación y el talento son pilares para el buen proceder del proyecto.

–     una vez mas crear dinámicas de equipo donde el cliente sea valorado, evidentemente sin fallar la parte contractual poder utilizar cada reunión como una ocasión de crear valor.

–  nunca perder la posibilidad de utilizar herramientas como software, donde se genere un flujo bidireccional de información y no cerrarse a unos procedimientos ya establecidos, a su vez podemos utilizar este tipo de herramientas para permitir la transferencia de conocimiento.

–   nunca negarse al cambio, es decir,  flexibilidad e innovación versus planificación y límites. Todo cambio que ayude a conseguir el objetivo final será bien recibido, que las ideas de todos entren en juego y se sientan valorados.

 ¿De qué metodologías ágiles disponemos? En la actualidad la más destacada de estas metodologías es la SCRUM o SPICE, se emplean con mayor frecuencia para desarrollo de productos relacionados con software aquí destaca la metodología CMMI.

 ¿Por qué usar estas metodologías?

Se ha demostrado que llevar a cabo proyectos con metodologías ágiles da resultados garantizados tanto en forma como en tiempo, la combinación de estas es ilimitada, solo los limites se encuentran en las personas que desarrollan el proyecto, pues es en ellos donde reside la filosofía ágil que llevara a alcanzar los logros propuestos. Destacamos la participación y proactividad de los participantes pero más aun la figura de un proyect manager que sepa conseguir el rendimiento de las personas que lo rodean destacando como líder pero también fomentando el co-work interdepartamental.

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 Como comentaba anteriormente estas metodologías están abiertas a todas la posibles modificaciones manteniendo los pilares básicos sobre las que se alimentan, la perdida de identidad del proyecto perderá tanto credibilidad como resultados. Por eso y una vez mas que desde la dirección se apueste por estas iniciativas ayudara al resto a creer en ellas y en seguir una dinámica de proyectos ágiles.



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