Si bien ya se han escrito aquí algunas entradas relativas a la metodología AMFE, me gustaría aportar mi granito de arena y exponer mi visión y experiencia, dándole un enfoque que integra herramientas provenientes del mundo de la creatividad y visualización, y que intentan mitigar las dificultades que el AMFE presenta, de forma que fluya más facilemente y se maximicen los beneficios que esta potente metodología presenta.

¿Por qué AMFE? 

En el año 2002, una compañía comercializa un difusor aromático con velas del tipo mostrado en la imagen (basado en información publicada por el U.S. Consumer Product Safety Commission – CPSC):

01. Aromatizador Velas 300

El difusor es un recipiente cerámico, de unos 20 centímetros de altura, compuesto por tres partes. La base del conjunto, donde se aloja la vela, posee tres orificios para permitir la circulación del aire. Sobre él se coloca la vasija con el aroma, conteniendo en su interior una mezcla de aceite y agua. Por último, y cerrando el conjunto por su parte superior se coloca una tapa con 6 agujeros para permitir la salida del aroma.

Durante el período de su comercialización, la empresa recibe varios informes sobre porta-velas que se calientan en exceso.

Como consecuencia, la empresa emite una llamada a revisión de 80.000 unidades del difusor aromático, ya que la llama de la vela que se encuentra en el interior de la base puede asomar a través de los agujeros de ventilación, con el riesgo de provocar quemaduras en el usuario.

Parece lógico pensar que, con una metodología preventiva adecuada, este fallo de diseño se podría haber evitado, con el consiguiente ahorro de costes y perjuicio en la imagen de marca de la empresa.

Concepto de AMFE

El Análisis Modal de Fallos y Efectos es, precisamente, una de estas herramientas que permite, de forma metodológica, identificar y prevenir que fallos de diseño lleguen a los clientes. De forma simplista, podríamos decir que la finalidad del AMFE es identificar qué puede salir o ir mal, y cuáles son las probabilidades de que esto suceda. Y, si algo sale mal, ¿cuáles son sus consecuencias?
Y de estas consecuencias, ¿cuáles estamos dispuestos a asumir? En definitiva, lo que se busca es responder a la siguiente pregunta: ¿qué se puede hacer para evitar que algo salga mal, o para reducir las posibilidades de que algo salga mal?

El Análisis Modal de Fallos y Efectos es una herramienta de identificación y análisis de estos riesgos. Es una metodología que identifica y evalúa las potenciales formas en las que un diseño, sistema, proceso o servicio puede fallar, jerarquizando los riesgos y proponiendo acciones preventivas y correctoras que los eliminen o minimicen su frecuencia o sus efectos en el cliente.

Es decir, hace hincapié en la prevención y eliminación de problemas y riesgos, por encima de la corrección una vez han aparecido. Se ve fácilmente que esta forma de trabajar es más eficaz y económica que el corregir problemas una vez se han producido.

El Análisis Modal de Fallos y Efectos aborda la identificación, eliminación o reducción del riesgo, haciendo un análisis de toma de decisión de los riesgos que se está dispuesto a asumir.

La metodología se basa en que no todos los problemas tienen la misma importancia. Ayuda a establecer una jerarquía que permite abordar los problemas en función de su gravedad, y no en función de su urgencia.

Si esto no fuera así, es decir, sin esta jerarquización, se perdería el sentido de prevención y de mejora continua que el AMFE persigue, y se enfatizaría únicamente en la velocidad (resolvamos esto cuanto antes y pasemos al siguiente problema).

El esfuerzo por esta mejora continua hace del AMFE un documento dinámico, que va cambiando al mismo tiempo que lo hace el sistema, diseño, proceso o servicio. Por lo tanto, el AMFE en un documento vivo.

En definitiva, el motivo más importante para llevar a cabo un AMFE es la necesidad de mejorar. Y esta mejora ha de entenderse como la posibilidad de poner un producto o servicio en el mercado en un tiempo inferior (adelantando a la competencia), con un coste inferior, y con un aumento de la calidad, tanto real como percibida.

Autor: Manu Alvarez

03. Proceso Diseño 2



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