¿Conoces el Efecto Osborne? ¿y el Efecto Streisand?

Ambos son dos fenómenos ligados al mundo de la tecnología y la informática, y que tienen mucho que ver con el marketing. Su uso se puede aplicar hoy en día en multitud de situaciones.

Desgraciadamente, el nombre de ambos efectos no es muy intuitivo y la gente no los relaciona facilmente con el concepto que hay detrás: Sus nombres tienen más que ver con su origen que con el fenómeno en sí mismo.

De todos modos, no es menos cierto que lo que narran tiene tanta o más relevancia que otros grandes teoremas del mundo de la tecnología, como es el caso de la Ley de Moore, surgida en la década de los 60, y la cual decía que aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores en un microprocesador. Esta “ley” se ha ido cumpliendo casi mágicamente durante varias décadas en muchos ámbitos de la tecnología.

Pero volviendo al caso que nos atañe hoy, los efectos Osborne y Streisand, aquí te contamos lo que son ambos efectos y su curioso origen:

El Efecto Osborne

El efecto Osborne es una teoría aplicable a las áreas del marketing y comercial, que explica que un anuncio público demasiado prematuro sobre el futuro lanzamiento de un nuevo producto tecnológico puede llevar a una disminución de ventas a corto plazo de los modelos de producto actuales.

Esto es debido a que en el momento que un potencial consumidor conoce que, en un futuro próximo, se va a lanzar una versión mejorada de un producto actual en el que está interesado, preferirá esperar a que el nuevo producto mejorado salga al mercado, posponiendo su decisión de compra. Esto lleva a que los productos actuales se perciban inmediatamente como obsoletos y se dejen de vender, a la espera de que se lance el nuevo producto.

Si la empresa no coordina bien los tiempos de publicitar sus futuros productos y la fecha de su lanzamiento efectivo al mercado, puede generar una disminución de las ventas totales, y que los productos ya fabricados en stock se conviertan en imposibles de dar salida.

El origen del nombre de este efecto, vienen de una empresa que prácticamente quedó en la bancarrota debido a esto: La empresa Osborne Computer Corporation de Adam Osborne, que en 1981 lanzó un exitoso modelo de lo que hoy llamaríamos un ordenador portátil: el Osborne 1.

Osborne 1

En esos años, este nuevo concepto de ordenador supuso una revolución y, aunque tuviera un precio desorbitado y un peso  de 10kg, supuso un éxito en ventas, siendo este el principal producto de la compañía.

El error de la empresa vino en 1983 cuando Adam Osborne publicitó ante la prensa la futura llegada de nuevos modelos mejorados de su producto: el Osborne Executive. Ante la inminente llegada de un modelo mejorado, los compradores cancelaron sus reservas a la espera de poder comprar el nuevo producto.

Osborne Executive

Esto hizo que fuera muy difícil dar salida a la gran cantidad de Osborne 1 que ya había fabricada, y que se vieran forzados a tener que rebajar drásticamente su precio.

En paralelo, la gran competencia que había en el sector y los retrasos que sufrió el Osborne Executive antes de aparecer en el mercado, hicieron que cuando este finalmente se empezó a comercializar unos meses después, el Osborne Executive estuviera ya desfasado frente a los productos de la competencia, y la empresa acabara en la bancarrota por no poder sostener las pérdidas que supusieron los productos sin vender del primer modelo.

Las moralejas de esta historia son varias: hay que controlar bien el momento en el que se anuncia un nuevo producto, evitar anuncios demasiado prematuros y tener en cuenta cómo se va a dar salida de los stocks de producto actual una vez se anuncien los nuevos modelos. Todo ello sin perder de vista los movimientos de los competidores y la situación financiera de la compañía.

El Efecto Streisand

El efecto Streisand surgió a inicios de siglo, y se trata de una teoría que anticipa que, cuando se intenta censurar algo, o eliminar contenido, en la era de Internet, dichos intentos pueden llevar al efecto contrario.

El origen y nombre de este efecto data del año 2003, cuando al parecer, Barbra Streisand intentó por medio de una denuncia legal, eliminar una foto de su casa tomada irregularmente y publicada en una página web. La noticia del intento de censura y las acciones legales de Barbra contra el portal web, hicieron que una noticia que inicialmente había pasado desapercibida, se convirtiera en un tema mediático en redes sociales, foros, blogs, etc.

En los años siguientes, esta situación se ha repetido en muchas otras ocasiones, donde el intento de retirar un contenido de internet por medios de acciones legales, ha llevado a que este contenido termine viralizándose y siendo conocido por muchas más personas tras el intento de retirar el contenido, que en un primer momento.

La lección que se aprende de todo ello es que cuando se trata de Internet, se debe siempre actuar con cuidado y anticipando las posibles consecuencias de nuestras acciones: La publicación de un contenido que no nos agrade muchas veces puede pasar desapercibido, dada la gran cantidad de contenidos de todo tipo que se publican en la web cada día. Pero intentar censurar dicho contenido, si no se hace con cuidado, puede llevar a generar unos daños reputacionales mucho mayores.



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