Sirva este artículo sobre el mundo de la normalización para comentar algunos temas relativos a las normas técnicas (UNE, EN, ISO…) que, si bien a priori son conceptos básicos, a veces pueden dar lugar a dudas, dado que la cantidad de normas existentes es realmente grande, su ámbito de aplicación es muy diverso y no todas las normas están pensadas para funcionar de la misma forma.

 

Qué son las normas y tipos de normas

Explicado de manera informal, las normas, o estándares técnicos, son documentos elaborados por comités de expertos que abordan un tema concreto. La Asociación Española de Normalización (UNE) define norma como un “documento de aplicación voluntaria que contiene especificaciones técnicas basadas en los resultados de la experiencia y del desarrollo tecnológico. Es el fruto del consenso entre todas las partes interesadas e involucradas en la actividad objeto de la misma y deben ser aprobadas por un organismo de normalización reconocido”. 

Como podéis apreciar, esta definición es muy flexible, y de hecho, el contenido de las normas existentes es muy diverso. Por concretar un poco más sobre qué es una norma, en general podríamos decir que todas las normas tienen unas características comunes, que son las siguientes: Tratan temas técnicos; se elaboran tras detectar una cierta necesidad y tienen el propósito de conseguir un cierto grado de estandarización en lo relativo a un asunto concreto; han sido elaboradas por expertos en la materia tratada (los Comités Técnicos de Normalización); y en su contenido se busca reflejar el consenso general sobre el tema tratado, tras un proceso de elaboración que busca garantizar la participación de todas las partes interesadas.

Según quién las elabora, podemos distinguir tres grupos principales de normas:

Normas Internacionales (ISO), elaboradas principalmente por la Organización Internacional de Normalización (ISO), aunque también existen otros organismos internacionales como la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC).

Normas europeas (EN), elaboradas principalmente por el Comité Europeo de Normalización (CEN) o por en el Comité Europeo de Normalización Electrotécnica (CENELEC).

Normas nacionales, siendo en España las normas UNE, elaboradas por la Asociación Española de Normalización.

Cabe mencionar que existen muchas normas internacionales y/o europeas que se traducen al español y se adoptan como normas UNE, dando lugar a las normas “UNE-EN”, “UNE-ISO”, o “UNE-EN ISO”. Lo mismo sucede en el resto de países: Francia (NF), Alemania (DIN), Reino Unido (BS), Italia (UNI), Portugal (NP), etc.

 

Por otro lado, según su contenido, podemos clasificar las normas en:

Normas de producto: Son normas que estandarizan el contenido (diseño, características, prestaciones…) de tipos de productos concretos. Son muy extendidas en número, destacando entre ellas las normas armonizadas relativas al marcado CE, en base a las directivas europeas de productos.

Normas de sistemas de gestión: Este grupo de normas también es muy conocido, y en ellas se detallan las bases del funcionamiento de ciertos sistemas de gestión de las organizaciones. Destacan entre ellas la ISO 9001 de calidad, la ISO 14001 de medio ambiente y la ISO 45001 de seguridad y salud en el trabajo.

Otras: Normas de servicios, en el sentido más amplio de la palabra, y otras muchas normas que no encajan en los grupos anteriores, y que tratan temas relativos, por ejemplo, al diseño, las características o el contenido de muy diversos temas.

 

¿Cuándo son obligatorias las normas?

El hecho de que exista una norma que aborde un determinado tema no significa que su cumplimiento sea obligatorio en términos legales. Para conocer este aspecto, hay que acudir a la legislación que regula ese tema concreto, y ver qué es lo que dice esta.

De este modo, podemos tener normas que dan presunción de conformidad con respecto a cierta legislación, normas que pueden ser de obligado cumplimiento en determinadas situaciones, o normas que no se nombran en la legislación.

Las explicamos a continuación:

Normas que dan presunción de conformidad: Para una determinada legislación, el concepto de “presunción de conformidad” significa que, cumpliendo con unas determinadas especificaciones técnicas (las normas citadas), se dan por cumplidos los requisitos esenciales o propósitos de dicha legislación, salvo prueba de lo contrario. Al mismo tiempo, según el caso concreto, esta legislación podría contemplar que el cumplimiento de esa norma citada sea voluntario, abriendo la puerta a que, en vez de usar la norma, puedas optar por usar otras especificaciones distintas que sean equivalentes a la norma citada, bajo tu responsabilidad y siempre que justifiques apropiadamente que se cumplen los mismos requisitos esenciales (aunque esta suele ser una opción poco usada).

Por ejemplo, si una legislación dice que cierta norma de producto (donde se indican las características básicas que tiene que cumplir su diseño/fabricación) da presunción de conformidad con unos ciertos requisitos esenciales (por ejemplo, que el producto es seguro y que sirve para un determinado fin), el fabricante que quiera comercializar ese tipo de productos podrá optar por cumplir con esa norma y con eso cumpliría con dicha legislación. De forma alternativa, si por cualquier motivo el fabricante opta por no cumplir con la norma (o si no existe norma para un caso concreto), en los casos que así lo permita la legislación, podría usar otras especificaciones alternativas bajo su responsabilidad y debiendo demostrar que dichas especificaciones son equivalentes y cumplen los requisitos esenciales que se piden (o sea, demostrar que el producto es seguro y que sirve para el fin especificado). A grandes rasgos, esta es la forma de funcionar usada en algunas directivas europeas de productos de marcado CE.

Ejemplo directivas marcado CE

Ejemplo directivas marcado CE (año 2006. ver enlace).

 

Normas de obligado cumplimiento: Si bien muchas veces la legislación usa el concepto de presunción de conformidad cuando cita normas, otras veces no es así, y podemos encontrar legislación donde el cumplimiento de ciertas normas es obligatorio. Esto depende de la situación concreta que se está regulando, y viene detallado en la propia legislación. En otros casos, es posible que la legislación nombre una norma como una posible vía de cumplimiento, pero se den otras opciones alternativas (por ejemplo: para cumplir con un determinado propósito, se podría dar la opción de cumplir con una determinada norma, o bien, cumplir con unos determinados requisitos alternativos).

También cabe mencionar que cuando una norma se cita en la legislación, se indica también cómo se debe demostrar dicho cumplimiento. Por ejemplo, con las normas de producto de marcado CE, en función del tipo de producto del que se trate, se pide al fabricante que elabore una determinada documentación, que realice unos determinados ensayos, que tenga controles de producción, etc… y entre estas tareas, a menudo tienen que intervenir organismos externos independientes que ensayan, inspeccionan, evalúan y/o vigilan ciertas actividades para garantizar que se cumplen los requisitos.

 

Normas que no se nombran en la legislación: El tercer gran grupo de normas son las que no se nombran en ninguna legislación. Seguramente este sea el mayor grupo de normas dentro del total de ellas. En principio estas normas ni dan presunción de conformidad ni tampoco son de obligado cumplimiento en términos legales, sino que han sido creadas con otros objetivos, dentro del campo voluntario, tales como dar recomendaciones, o estandarizar ciertos requisitos que pueden ser de interés para un determinado sector o actividad, sin que haya ninguna legislación específica que las pida. En otros casos estas normas son usadas entre particulares para fijar los requisitos que se solicitan a la hora, por ejemplo, de redactar los pliegos de un contrato, o de fijar los requisitos que un cliente le exige a sus proveedores o contratistas de productos, servicios o proyectos.

 

¿Qué versiones de las normas hay que aplicar?

Otra duda común sobre las normas es acerca de la versión de estas que se debe aplicar. Sobre este asunto, tenemos que volver a diferenciar entre las normas que se citan en una determinada legislación y las que no:

Para las normas que no se citan en ninguna legislación, normalmente la versión aplicable será la última versión publicada (la “versión vigente” disponible en la web del organismo normalizador).

Por contra, en las normas citadas en la legislación, es posible que suceda que la última versión publicada de una norma (la “versión vigente” de la web del organismo normalizador) no sea la que aparece citada en la legislación. En estos casos, hay que atender a lo que diga dicha legislación para saber cuál es la versión de la norma a aplicar. Cabe indicar que, normalmente la legislación cita las normas con su versión (año), y esta es la versión que hay que aplicar. En otros casos, la legislación te permite aplicar la versión de la norma citada en ella, o bien, las posibles versiones posteriores de ella que se publiquen en el futuro, bajo tu responsabilidad y siempre que se cumplan unas determinadas condiciones. Por último, en un pequeño número de casos, la legislación podría citar las normas sin versión.

Por ejemplo, para terminar con este artículo, podemos nombrar un caso de normas armonizadas de marcado CE. A continuación puedes ver una Comunicación de la Comisión Europea en el marco de la aplicación de un determinado reglamento europeo donde se citan las normas armonizadas con respecto a ese reglamento:

Por lo tanto, para dicha legislación, las normas aplicables son las que aparecen en esa lista, con las versiones que aparecen ahí (en la imagen, la norma es la “EN 1”, en su versión de 1998. A la derecha aparece la versión de la norma a la que sustituye (en este caso a ninguna) y a partir de qué fecha esa norma empieza a considerarse norma armonizada a efectos del reglamento europeo).

Para terminar, os copio dos enlaces de otros artículos que os pueden interesar:

La Asociación Española de Normalización (UNE): AENOR se divide en dos, y el normalizador pasa a llamarse UNE

Marcado CE: ¿Qué es y para qué sirve? Introducción e historia de la legislación europea de productos



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